jueves, 11 de junio de 2015

La revolución verde de Copenhague

A ver. Alguna gente me mira como si fuese un extraterrestre cuando digo que estas cosas son posibles. Os recomiendo que lo leáis entero. Merece la pena. Veamos el ejemplo de Copenhague: Techos Verdes, biomasa y otras renovables como fuentes de energía, huertos urbanos, gestión sostenible del agua, reducción de emisiones, uso mayoritario de la bicicleta, etc.

Y atención a estas declaraciones: "¿Acaso podemos esperar a los políticos? Todos los grandes cambios han venido desde abajo. Es muy importante pensar en lo que puedes hacer, en cuál puede ser tu contribución." Y no lo dice un sociólogo, ni un escritor, ni un filósofo. No, lo dice un cocinero. La de veces que habré defendido esta idea en presentaciones y charlas frente al escepticismo de muchos oyentes.

Hablando de políticos: "el consenso sobre política medioambiental supera casi el 90% y agrupa a todos los partidos." Pero para algunos decimonónicos estas cosas también entran en el juego de izquierdas contra derechas.

Y para quienes aún crean que este tipo de medidas perjudican a la economía, decir que, solo en 2014, 2.600 delegaciones de todo el mundo visitaron State of Green, el organismo mitad público mitad privado encargado de promover las soluciones verdes.


¿Es posible este modelo en España? Claro que sí. De hecho, ya se han dado algunos pasos en muchas ciudades. No me creo que los daneses sean más inteligentes que nosotros por el simple hecho de serlo. Tan solo hace falta ponerse a trabajar (el cambio climático apremia), superar algunas estructuras mentales y dejar atrás tanto, tantísimo, pesimismo tan de moda.

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