jueves, 16 de febrero de 2017

Sin bolsa, por favor

Esta sensacional fotografía del tinerfeño Francis Pérez ha ganado el premio World Press Photo en la categoría de Naturaleza. En ella vemos como una tortuga boba (Caretta caretta) lucha por la supervivencia intentando avanzar atrapada en una red de pesca.
A raíz de la imagen, algunas voces en las redes están clamando contra los pescadores y "la pesca" como si fueran los principales causantes del terrible impacto de los residuos en el océano. Y no puedo estar más en desacuerdo. De este gran problema somos responsables TODOS, en mayor o menor medida. Y también todos tenemos en nuestras manos gran parte de las soluciones.
En 2050 habrá en el océano más toneladas de plástico que de peces, según una proyección de la Fundación Ellen MacArthur. Cada año entran al mar unos ocho millones de toneladas, según un estudio publicado en Science en 2015. Sin ir más lejos, hace poco fue hallada muerta, en Holanda, una ballena con 20 Kg de plásticos en el estómago. Son cifras que no serían posibles si el problema no fuese global, de modo de vida, de hábitos.
Además, científicos del Instituto Español de Oceanografía están alertando de que los plásticos en el mar son colonizados por diversos organismos que, como polizones, pueden viajar largas distancias gracias a las corrientes marinas, doblando o triplicando la posibilidad de propagación de estos organismos con el riesgo que implica de infecciones o invasiones biológicas.
El plástico puede durar desde decenas a cientos de años causando daños que probablemente aún desconozcamos. Pero hay mucho de lo que se puede hacer que está en nuestras manos. No es una cuestión de pescadores, debe ser un compromiso de TODOS. (Y hay que decir que, muchas veces, son los propios pescadores los que salvan las vidas a tortugas o delfines alertando a los servicios de recuperación de fauna como nos han contado tantas veces los compañeros del Aula del Mar de Málaga.)
Usemos menos plásticos y los que tengamos a reutilzarlos o al contenedor amarillo. Huyamos de productos cuyos envases parecen no acabar nunca. Tenemos aún mucho que aprender y que comunicar. En algunos establecimientos aún veo caras raras cuando les digo que no quiero bolsa. Yo llevo siempre una multiusos conmigo.
Nuestro modo de vida no puede condenar a tantas maravillas de especies y ecosistemas que son nuestro tesoro más valioso.
Así que, por nuestros mares, aprendamos a decir: "SIN BOLSA, POR FAVOR."