La Molina (Colmenar)

Cuando llegamos a Colmenar dispuestos a hacer la ruta (una de las señalizadas recientemente y que podemos encontrar en la web del municipio) nos dijeron que en esos caminos poco había que ver. Pero como dijo Saint-Exupery, lo esencial es invisible a los ojos. Y a eso nos dispusimos, a desentrañar invisibilidades.
Colmenar, a poco menos de 30 km de la ciudad de Málaga, es vía de entrada y escaparate de los valores de la Axarquía. Olivos centenarios, cortijos antiquísimos, algunos abandonados y otros aún con actividad, y plantaciones inacabables, forman junto a una naturaleza oculta pero fascinante, las señas de identidad del recorrido. La ruta comienza justo detrás de la ermita si llegas desde el pueblo, en el carril izquierdo teniendo ésta a la espalda. No está muy claro, por eso le tuvimos que preguntar a un par de agentes de policía que nos atendieron amablemente.
El tajo del hornillo, Sierra Prieta, Hundidero son un impresionante telón de fondo axárquico durante el camino. Un monolito (sobre el que aparezco sentado en la fotografía) nos avisa de la cercanía del Cortijo de la Molina, casa de labranza del siglo XVIII, que da nombre a la ruta y que, habiendo sido restaurada recientemente, hará nuestras delicias con su era intacta (redondel adoquinado con piedras en el que muchas veces con la ayuda de los animales de carga se realizaba la trilla, es decir, se separaba el trigo y la cebada de la paja).
Normalmente asociamos los líquenes con lugares umbríos, cubiertos de lluvia y sombras, con las bellas y húmedas tierras del norte de España, con recónditos bosques. Pero el que vemos en la foto, vistiendo almendros y otros árboles, es Xanthoria parietina, que se caracteriza por soportar condiciones de sol prolongado y ausencia de lluvia. Son bioindicadores, lo que quiere decir que los lugares que habitan cuentan con un buen estado ambiental, con una buena calidad del aire.
La lagartija colilarga (Psammodromus algirus) es un reptil clásico del monte mediterráneo, de las zonas de matorral y de los campos de cultivo. Se alimenta principalmente de insectos que captura con facilidad gracias a su agilidad de movimientos y a su capacidad para mimetizarse con el rocoso entorno y la hojarasca.
Puede que una de sus presas sea el chinche de la malva arbórea (Pyrrhocoris apterus), también conocido como zapatero o San Antonio. Es nada más y nada menos que un depredador natural de la euzophera, el abichado del olivo, un lepidóptero que excava galerías en la madera, pudiendo provocar el secado e incluso la muerte de tan importante árbol para nuestra economía. Insecto entonces de gran importancia igual que de gran belleza. Como de gran belleza es también esta vanesa de los cardos (Vanessa cardui), una de las mariposas de mayor distribución geográfica, encontrándose en todos los continentes menos en la Antártida. Por no hablar del canto de una sugerente avifauna.
Otros cortijos como el de Napolín nos hablarán de un pasado no tan lejano, el de la cría del ganado. La antigua cañada real "Alhama-Antequera" lo hará de unos tiempos en los que estos campos eran camino obligatorio para la transhumancia entre las provincias de Málaga a Granada.
Cortijos históricos, líquenes bioindicadores, insectos que luchan contra plagas, mariposas que han colonizado casi todo el planeta. Nos dijeron que había poco que ver, pero sabíamos que, como dijo Saint-Exupery, lo esencial es invisible a los ojos. Y nos dispusimos a desentrañar invisibilidades.








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