El Empíreo

Encadenando pasos,
persiguiendo luces
como en un cuadro de El Bosco,
esculpìendo cicatrices.
Somos un batir de alas,
el rugir del viento,
siluetas en el horizonte,
arena de desierto.
Somos el sueño de un ancestro,
que pisó por vez primera esta tierra,
el rastro de un futuro,
la ilusión de una promesa.
¿Qué hay más allá?
¿Cuál la próxima frontera?
¿Qué se esconde tras el Empíreo?
¿Qué detrás de tanta fuerza?
 Lo pensé mientras abandonaba
este mar, estas dunas, el calor, estas playas.
Y me acordé de El Bosco,
de ti, de tus anhelos, de tu esperanza.
No te detengas,
que lo llevamos escrito a fuego,
el caminar aun estando solos,
continuar aunque azote el miedo.
Amar, desear, sentir, vivir,
subir la última duna.
Ninguna idea nos debe despojar de eso.
Ninguna.


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